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jueves, 12 de abril de 2012

UN PRESIDENTE DEL GOBIERNO NO PUEDE SALIR CORRIENDO...

Mejor no digo nada, que miento

En su discurso de investidura el señor Rajoy literalmente prometió “decir siempre la verdad, aunque duela; decir la verdad sin adornos ni excusas, llamar al pan, pan y al vino, vino”.
También se explayó diciendo que “plantearemos un Pacto por la Sanidad con todos los partidos políticos, Administraciones públicas y profesionales implicados”. En otro párrafo se escucha: “Para mi Gobierno no habrá españoles buenos y malos. Habrá españoles, todos iguales, todos necesarios, todos dignos de respeto, todos capaces de ayudar en la tarea común”.
Le puedo asegurar al señor Rajoy que en ninguna parte de su alocución ante el Parlamento se escucha: “saldré por la puerta posterior para no responder a las preguntas de los medios de comunicación, huiré de los periodistas y así evitaré el vínculo sano y democrático de la prensa con la población”. A lo mejor teme que se incumpla su discurso de investidura. O sea, que si no dice nada no miente.
Lo siento, pero creo que el señor Rajoy está corrompiendo lo más profundo y sagrado de su discurso, la honestidad ante todos los españoles.— Francisco Vicente Agulló Sánchez.

Publicado en:
13-04-12 - EL PAIS
14-04-12 - INFORMACION 
 

jueves, 5 de abril de 2012

VALENCIA, ARCO Y CORREDOR MEDITERRÁNEO.


Mi manual de Estructura Económica Española de la UNED en Elche (a la que no puedo dejar de homenajear desde estas líneas por su 40 aniversario, cumplidos recientemente) definía como un eje de expansión económica al “Arco Mediterráneo” con límites discutibles pero que como mínimo incluía a Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia, algunos autores incluso integraban a algunas provincias  orientales de Andalucía entroncando con la estructura industrial del norte, con Aragón, La Rioja, Navarra y el País Vasco.

Se decía que tenía siete expresivas propiedades:

1) Su estructura lineal en el espacio litoral con productividad en un conjunto de ciudades cuya comunicación constituye una característica básica del eje de desarrollo con un elevado número de núcleos intermedios de población.
2) Una actividad agraria competitiva con capacidad exportadora.
3) Un modelo industrial basado en la iniciativa autóctona y endógena con capacidad competitiva y exportadora.
4) La inversión exterior en el tejido industrial.
5) El papel decisivo del sector turístico.
6) El dinamismo que se ha logrado en todas las vertientes productivas (agricultura, industria y servicios).
7) El “Arco Mediterráneo” se ha articulado por el desarrollo de las vías de comunicación.
¿Dónde queda el virtuosismo económico de la Comunidad Valenciana en estos días? ¿Simplemente ha desaparecido toda esa acumulación de trabajo en diferentes sectores? ¿Ya no somos la definición de ese eje económico expansivo con la que nos definían? ¿Ya no merecemos un corredor mediterráneo, o sea, unas comunicaciones exportadoras y dinámicas? Si es así, ¿quiénes son los responsables y por qué?.

Francisco Vicente Agulló Sánchez.

Opinión Publicada en:
04-04-12 - LA VANGUARDIA
05-04-12 - INFORMACION (Opinión destacada)








martes, 2 de agosto de 2011

Obstruccionismo político.



RESUMEN:
Me parece increible que la rivalidad política pueda afectar al bienestar de los ciudadanos. Es realmente repugnante que los políticos se preocupen principalmente por ganar cuotas de poder, cuando lo que deberían ganar son cuotas de adhesión masivas de la población española.
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Algo incomprensible por el ciudadano de a pie es el obstruccionismo político. Me explico: aquellas leyes promovidas por un partido, que claramente son beneficiosas para el ciudadano en general y que el ciudadano percibe como satisfactorias, o sea para España, pero que los otros partidos políticos de oposición, con competencias para aplicarlas no lo hacen, simple y llanamente para que no se noten los efectos claramente beneficiosos de las políticas del rival. Esta actitud es ante todo Indigna de representantes del pueblo, de patriotas y de gobernantes con responsabilidades sobre la ciudadanía.

La inquina, el egoísmo y la avaricia del poder, no puede estar por encima del interés del país. A menos que se inventen, como ha pasado últimamente, un nuevo concepto de interés general y de país. Esto último duele.
Opinión Publicada en:
02-08-12 - LA VANGUARDIA